Son de esas chicas que miran con urgencia y agachan la mirada, te han visto de sobra y sobran las palabras. No necesitan subirse a quince centímetros de fantasía para lucir todo su encanto. No recortan etiquetas que hacen corto el pantalón, ni miran tallas que ajusten y levanten su estado de ánimo. No lo necesitan, ellas se quieren. Son chicas sencillas por fuera y perfectas por dentro, sin núcleos ni epicentro ante las babas y el clamor de animales salvajes buscando procreación. Son de esas mujeres a las que no puedes dejar de mirar a la cara, porque les queda bien cualquier lunar, o porque parece que han nacido con ese anillo en la nariz que reafirma su compromiso con la belleza. De esas que llevan gorro y enormes mantas en el cuello que esconden la delicadeza de su piel y la fortaleza de su espíritu. De esas que desatan aire y hacen que respires bajo la nube más negra. Ellas son sus propias dueñas, y tu mejor compañía.
Las chicas del montón son de esas mujeres que sueñan despiertas con un país de justicia y de libertad. De esas que desdibujan fronteras, que nunca dan la espalda a la razón y, aunque se encuentren desorientadas, su imaginación las lleva a donde quieran llegar. De esas que superan cualquier tormenta. Para las que la lluvia no es ningún impedimento, que sobreviven a cualquier monzón que se les presente en su puerta. Son ellas las que tienen la última palabra, las que besarán al último ser humano que quede en la tierra. Ellas tienen el verdadero poder. No son espejismos, existen aunque se oculten, aunque no se muestren tal y como son. Pero cuando lo hacen....cuando lo hacen todo empieza de nuevo. En ese momento en el que miras más allá de sus ojos, nace el recuerdo número uno, sobre el que descansarán todos los datos que ocuparán tu memoria. Ellas no te tocan, eso lo hace cualquiera. Ellas te acarician el alma. Se convierten en la protagonista de la almohada sobre la que piensas cada noche. Con ellas haces el amor, también puedes follar, en su cama todo tiene sentido. Y no han hecho nada, sin empeños ni derroches te hipnotizan.
Yo creo en las chicas del montón, porque pertenecen a ese montón de chicas que merece la pena conocer. El mundo necesita a estas mujeres, madres, amigas, empresarias, luchadoras, compañeras del montón. Cómo íbamos si no a valorar lo que realmente importa. Yo no me imagino sin vosotras, porque sois el reflejo de la verdad. Debéis ser vosotras las que reinen el mundo al igual que reináis mi mente. Salid de vuestro escondite y despertarnos a todos, tenéis que salvarnos. Yo creo en las chicas del montón, porque sí, porque conozco a alguna mujer así, y sé como son. Ellas son todo lo que necesitamos, porque ellas no atraen miradas, sino corazones.

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