viernes, 25 de noviembre de 2016

Tenemos tiempo

Últimamente se me arrugan los dedos pensando en el oro preciado que llamamos tiempo. El agitar del mar de la bañera me insinúa que mi mente fluctúa como el cuerpo varado de un mendigo en la acera del pesar. Me pasa un poco como al mundo, se me agotan los recursos. Es curiosa la comunicación entre ambos, como ser humano que soy, también (me) consumo en exceso.
Me hago viejo asimilando la ignorancia que nos hace capaces de crear sofisticados instrumentos para complicarnos la vida y no entender como todavía existe la violencia machista. Cómo es posible que inventemos algo que puede destruir el mundo pulsando tan solo un botón y no logremos construir una forma de pensar acorde a los tiempos que vuelan. Que alguien me explique como se ha podido enviar un robot a años luz de distancia y que nuestro interior esté cada vez más apagado, o como puede moverse por la luna si nosotros todavía no sabemos caminar por la tierra. Se ha creado algo que nos hace viajar a miles de pies de altura, y nosotros con las ideas y los ánimos por los suelos. Estamos en un proceso de retroceso. Está bien dejarse llevar pero debemos seguir pensando, que no se nos vaya de las manos, este mecanismo de supervivencia nos puede matar. Duda cuanto quieras pero no dejes de actuar. 
Todos tenemos mucho que cambiar y ofrecer. Busca en sus palabras y no en su escote algo que pervierta tu mente. Fíjate bien en su mirada, quizás lance propuestas indecentes que te cambien la vida. Piensa que mañana tendrás que seguir trabajando, no podrás limpiarte con billetes de quinientos, pero cuando se termine el papel tendrás a alguien que te regale su hombro. Serás más rico que cualquiera. Utiliza los brazos y acércate a tu persona favorita, hazlo lento. Rodéala, susúrrale, y balancea ese te quiero hasta cerrar los ojos. 
Hoy se me arrugan los dedos pensando en que soy mucho más pobre desde que no estás. Mi cifra negra de emotividad está por las nubes. Son más de las tres y en la guerra de mi intimidad no asoman banderas de paz. Volveré a mi trinchera y empezaré a disparar, el fuego suicida me ayuda a sentirme mejor.
Superemos esto, tenemos tiempo! 


Fotografía de Marta.Efe

domingo, 20 de noviembre de 2016

Mirémonos!

Todo el mundo tiene un par de ojos únicos en este planeta. Todo se modifica, puedes estar inseguro de ti, todo puede ser incierto en mí. Puede parecer trascendente o insignificante, las palabras vuelan y se olvidan pero los ojos no varían, son pronóstico de verdad. Son nuestra ventana al alma, a un ente que solo tú conoces, que vive en ti, detrás de esa puerta con dos mirillas inigualables. Hay iris que transparentan todo lo que no quieren mostrar, que llevan el mar al desierto más poblado. Cristalinos opacos que no comparten nada y guardan todo bajo llave. Pupilas que solo observan, observan tan fijamente que fulminan los destellos que se atreven a cruzar. Córneas propensas a modificar la curvatura de caderas que viajan de flor en flor. Retinas sensibles a su entorno, con un corazón latente ante todo lo que tocan.
Mi teoría es la del reencuentro, cuando dos pares de ojos paralizan hasta el mismísimo reloj del Big Ben. Entonces el tiempo se dilata, algo surge, se regeneran células, los nervios ópticos no pueden parar de trenzar futuras mariposas, la alteración cardíaca es irreversible, sus puertas tiemblan y ya no volvemos a ser los mismos. No hay ciencia que haya podido demostrar todavía por qué en ese momento, son dos ventrílocuos los que mueven los músculos de la vista diciéndoselo todo en un abrir y cerrar de ojos. A partir de ahí el mundo es más sencillo, no hay muros ni barreras, la felicidad se comparte, mean con la puerta abierta y no hay más necesidad que la de volver a devorarse la mirada. Por este motivo digo siempre que se brinda a los ojos, porque hay quien sigue buscando los suyos. Repito: todo el mundo tiene un par de ojos únicos en este planeta, y yo sigo amaneciendo sin los tuyos. Por este y más empeños, MIRÉMONOS!!                
                                                              Fotografía de Marta.Efe

domingo, 13 de noviembre de 2016

A las conciencias cansadas

Vengo aterrizando desde suelo demasiado profundo para surcar cielo. Silbo al viento y me responde, me acaricia y lo hace frío. Vengo caminando, deportado de la cama, y me reitero, me vienen más de mil motivos para armonizar tu mundo, y el mío. Quizás pueda estimular algo en ti y en mis vuelos. Piensa que somos solo cauce, y tiene que llover para hacer grande nuestro río. Qué bien que llueva! me gusta imaginar que caen sonrisas, para seguir mojado y vivo. Piensa que todo ha de seguir su curso. Si se agota la pila, aviva el fuego de un suspiro. Si la nota no suena, afina esa cuerda floja en la que falla tu equilibrio. Es momento de enfocar todo lo que te mueve el alma, de oler el rastro en el camino, de tocar como nunca habías tocado la satisfacción, de ganar tiempo contigo. Escúchate con atención, te estás hablando, es momento de saltar, elimina todo ese ruido que te impide abrir los ojos. Sé que ahí dentro te sientes seguro, pero no estás a salvo. Sal fuera y mójate! la lluvia descontamina. Sal y muerde al asesino de tus ansias de vivir. Derriba tus muros, algo brilla al final de ese túnel. Ve a ver(te), adéntrate en las luces, pisa la orilla y desahógate en el mar. Sigue soñando para que nada pierda sentido. Disfruta de la canción y concédete ese baile, nuestro mundo seguirá rotando. No hay que aferrarse a ningún plan, mientras tu sangre se dispersa en un enjambre de ideas, pon sombrero a cada esfera, lanza la moneda al aire y respira. Pero sobretodo, salga lo que salga, lucha y congela hasta el abrazo más efímero.