viernes, 26 de febrero de 2016

Matemático

Las cinco de una tarde más de invierno. En pleno sermón aritmético, pensamientos fugaces me aíslan de las piedras que lanza el sistema. Por un instante administro mi tiempo en el ambiente, tengo la cabeza como inerte, hasta que un desfile inocente de palomas me guía de nuevo a mi estado de cuerpo presente. 
Mientras la indiferencia de un matemático, más viejo que perro, desintegra la escasa probabilidad que existía de llegar a instruirme, con acento de súplica escucho un "Si hay dudas, por favor, preguntad". De pronto, algo efímero me sacude la piel, me lleva a la lona y se va. Con su nombre en la punta de la lengua, un sin fin de preguntas me acorralan. Estoy a punto de soltarlo todo, pero desisto. Él no la conoce y yo no tengo ni idea de estadística. 
Siento que estoy perdiendo el tiempo en estas clases. Este apático autómata consumido por la tiza y el café no ha conseguido enseñarme nada. No consigo despejar la incógnita de esta masa mortal que arrastro. Yo, que solo hallo medias para contar mentiras porque me cuesta calcular la verdad. Todavía sigo haciendo números para saber a donde quiero llegar.  
Qué hago aquí? me pregunto. Si considero que las sonrisas resuelven más problemas que las cifras. Que hay más armonía en lo infinito que en lo que tiene un final. Que no hay mejor algoritmo que la talla de su escote. Creo que no hay fórmula más compleja que un amor acompasado. Que la única correlación que me atrapa está a su lado. Yo, que apenas sé sumar, que no sé si la echo de menos, o la quiero de más. Que la única inteligencia que respiro es emocional. 
Esto es verídico, con letras se forma la palabra ARTE, y no hay arte más puro que la combustión de palabras ni solución más perfecta que encontrarse. Tan cierto como que sin flor no hay aire. Así es, matemático.


sábado, 20 de febrero de 2016

Bipolar

Soy de los que viven en un metro cuadrado, lo me mide un escritorio, un compás y una ventana. Soy de los que piensan en carmín y frenan en mojado.
Soy de los que nunca saben qué decir, debo escribirlo todo para explicarlo, para entenderme. Soy de los que forman parte de todos y a la vez de nadie. No pretendo crearlo, no consigo verme.
Manejo otros filtros, tengo vértigo de mi propia versatilidad. Sufro un magnetismo errante que me aleja de todo lo que añoro. Soy de esos cobardes que tienen el valor y el miedo de empatizar con todo.
Formo parte de una nueva categoría social. Asocial quizás. Hay almas torpes que desean bien pero quieren mal, y yo consigo hacerlo. Soy un optimista con demasiada información para dejar de serlo.
Todos tenemos los lacrimales llenos de penas. Todos sabemos que la brujería no existe y nos asombramos con cada truco. Todos esperamos algo que nunca llega. Todos nos hicimos esa pregunta que empieza por un ¿Qué hubiera sido si...?
No estoy lejos sino ausente. Soy libre pero me creo anclado. Prometí volver, prometí cosas que no estoy seguro si quiero cumplir. Solo tengo ritmo para bailar en un metro cuadrado.

A ver ahora como te digo que hay personas que son magia. Que vuelan y vuelven. Que sueñan y te cambian la vida. Que hacen de un comentario una reflexión tan poderosa que te guía. Que hay entes que tatúan algo en ti, en tus ojos, en tu boca, que no se puede ver y no hay láser que lo disimule. Personas misteriosas que salvan el mundo con besos y abrazos a quemarropa. Yo en ocasiones me pregunto, ¿Qué hubiera sido si me hubiese hecho mago?



viernes, 12 de febrero de 2016

Tú a París, y yo a tu lado


Te acercas, tan entera, que embaucas mis sentidos. No vistes armadura, tu perfil dice la verdad. Tu valentía quiebra la sombra de mi voz. El tiempo parpadea, me he quedado en blanco y negro, no me siento el pulso. Qué me está pasando, ahora mi mundo es mudo. Tengo un nudo en la memoria. Qué he estado haciendo antes de que aparecieras?
La culpa es toda mía, he bajado la guardia y has cruzado la frontera. Contra todo pronóstico, tiemblan mis cimientos, mi sustento. Me has puesto en peligro, así que te diré algo: Tienes derecho a guardar silencio y la obligación de quererme. Y si no hablamos el mismo idioma, tranquila, utilizaré la lengua, y los signos.
Mi imaginación roza tu pelo y pierdo el equilibrio antes del contacto. Y ya que hablamos de conocernos; te comería en braille, trenzaría nuestros pasos y compartiría contigo mis buenos días. Escribiría por mí, para ti, y cuando te tenga serás libre. La verdad la alberga el sinsentido. Lo sé, pretendes obtener una vida plena. Te vuelves, no me miras, esquivas el combate entre latidos. Solo los cuerdos tienen miedo. Qué pena!
En mi podio, la vida va de no pisar París, solo hago la maleta para presentarme en tu puerta, si acaso. Se trata de volar muy alto y soñar acariciando el suelo. Insisto en ser yo mismo en febrero y dejar la puerta abierta el resto del año. Por fortuna, a este lado, el sol amanece lento y bailando. Incluso pasa la noche en vela y su cera se derrite ante la luna. Tu empeñada en asaltar la cuna del amor, y yo acunado aquí a tu lado.