domingo, 31 de enero de 2016

Refugiados

 
Se hace la noche, miles de promesas navegan mar a dentro con sus vidas a cuestas. 
No miran atrás, huyen de su suerte, dejan las cruzadas. No volverán, la crueldad les espera. 
Valientes víctimas en medio de dos guerras.

Despojados de todo aquello que han creado, embarcados con afán de tripulantes, 
respiran aunque sea un rato las ganas de victoria. Pero esta no pasa por su lado, 
surcan territorio de piratas que dirigen este mundo raro. 

El tiempo lastra sus alas, golpes de océano atizan sus falsas esperanzas.
Restan minutos para poner fin a sus condenas, y todavía no han sido juzgados. 
Sin el mínimo derecho a un último deseo, empapados en incertidumbre y miedo. 

Exhaustos, desisten de su lucha. En un camino eterno de mareas sin más faro que una luz de luna, la hipotermia congela su angustia y los duerme para siempre soñando avistar tierra. 
Allí flota la inocencia de pequeñas almas que solo querían sonreír. Seres destinados al olvido que no imploraban más auxilio que vivir en paz. 

Aquí, nosotros, los inhumanos, no encontramos razones para seguir viviendo. Una negra sombra perseguirá para siempre nuestra existencia, pues no vemos personas, vemos refugiados.  
   
Como decir que llevo días sin dejar de pensar en esto. Que me parte en mil y necesitaba expresarlo. Que me falla el corazón al ponerme en su lugar y pensar que un ser querido tenga que vivir algo así.


sábado, 23 de enero de 2016

Ley de muerte


Lo sé, existe una ley innata, y es que el tiempo no congela las horas malgastadas.
Él derrocha horas cada día. Se sienta, conecta hemisferios y armonías,tripula su
nave a un espacio más cómico que cósmico. Así pasa las horas, dando la vuelta
a su mundo antagónico.
Suele cubrir las ventanas hasta que oscurece, entonces se asoma al tragaluz
y observa los reflejos que hacen camino a tu puerta. Quiso ocultar las ganas
creyendo que secaría la tinta de sus manos, y ahora que tiene tan cerca las estrellas,
está más calado que nunca. A veces, pensando que ha vuelto a desaparecer,
se imagina llenando tu luna creciente.
Lo sé, existe una ley inerte y es que el tiempo hace fuerte a aquellas vidas castigadas.
Él es su mayor enemigo. Un convencido perturbado, cual idiota con poder que no aprende
del pasado. Aguanta el peso de sus ideas, un cóctel de anticristo con esencias de profeta.
Desde su deriva se atisban girasoles. Se repite la misma historia de invierno,
mientras él oculta el sol, aquí abajo nacen flores. Nos miramos, nos identificamos
lejos pero semejantes, él empieza a gravitar, yo aprieto el gatillo.
Justifico mi muerte contigo, no soy un suicida.
Si convierto mi fin en tu supervivencia, no es muerte sino vida.