sábado, 15 de agosto de 2015

Delincuentes


Hay delincuentes que se empeñan en robar corazones de verano.
Malhechores que se encierran en sí mismos, que se vuelven obsoletos ante amantes de figura. Bandidos inocentes que calculan dejar huella en todo crimen.
Organizan batidas que terminan en fugas audaces.
No conciben otro mundo más perverso que el suyo, no pretenden resocializarse.
Su labor es someterse al miedo, al júbilo que sienten en el instante inmediato a ser descubiertos.
Su fortuna se halla encarcelada en un órgano vital y constante.
Caminan libres, sumidos en lograr sus metas.
Son ajenos a las leyes que marca el carmín de sus víctimas.
Presienten la presencia de romances de ceniza.
Transgresores que, al igual que yo, escriben su destino para matar sus ansias de presente.
Vienen a decirnos que no han vuelto, porque nunca se han ido.
Vienen a pedirnos consejo en clave de advertencia, a advertir de la existencia de un ente imperfectivo.
Salgan ahí fuera, disfruten, pero recuerden que hay quien encuentra la belleza en cruzarse en tu camino. Enemigos fraternales con ganas de coalición.
Combativos y emergentes delincuentes que se empeñan en robar corazones de verano.