Es la hora, este barco zarpa, riguroso cual tren de cercanías. Y él, impuntual como siempre, titubea en este loco anochecer entre subir a bordo a sabiendas de lo frágil del camino, conocedor del temporal, y perder otro vuelo de polillas estudiando los rumores que mantienen la flota amarrada a puerto.
Es la hora, este barco ha empezado a moverse. Llega, piensa en el abordaje y se balancea. Viste piel de kamikaze, se la va a jugar. Va a saltar evocando las predicciones de las líneas de tu mano. Va a ser mortal.
Es la hora. A la deriva va este barco, a ciegas, esta ruta. Con rumbo inseguro, colindando la porción indefinida de un ángulo propio, agudo triángulo de las bermudas. Allí donde todo desaparece, de donde nadie ha conseguido salir. Tampoco él, que siempre ha creído que hay que tener un buen par de principios y la valentía suficiente para volver a fallar y seguir siendo un don alguien. Obtuso de si.
Es la hora, este barco traga agua. No se hunde, se derrite, se consume. No hay equipo de rescate, no hay chaleco salvavidas, se aferra a sus recuerdos para mantenerse a flote. Su percepción del tiempo se desvanece, cree llevar toda una vida calado. Este náufrago ha perdido mucha tinta, y no hay botella, no hay mensaje. Un enfermizo pensamiento duda de su existencia después de tu olvido. Perece.
Es la hora, pero espera. Parece que le queda una bengala, quizá estés cerca hoy que se acerca el final. Una vez más, la marcha atrás evitará otra vida con su muerte. Entonces te imagina sonreír, como cuando te besaba los párpados. Dulce consuelo en esta, su última velada de duelo. Ahora que ha llegado la hora, el fin justifica sus miedos.
Esta mujer me tiene enamorao jajaja, pero bueno, hemos venido a hablar de tu libro.
ResponderEliminarTras pensarlo mucho creo que he llegado a una conclusión: que el barco no se va hundir mientras nosotros no lo permitamos. Y que a veces hay que saber partir, suban o no suban con nosotros, el mar es muy grande y los barcos se hicieron para navegar no para estar amarrados a puerto.
Salud.
jajaja esta mujer engancha Óscar. Su marea lo arrastra todo, te lo advierto!
ResponderEliminarLa ruta sigue, es inevitable, pero sabes que las despedidas son difíciles. Y con el mar de por medio es todavía más dramático.
Gracias una vez más!
Abrazos.