Se llamaba M, sonrió y se acercó a mis mejillas
le gustaban malvados,arrogantes y chulitos
le atraían despiadados y malditos
éramos cuatro,y quedamos sólo dos.
Intentaba engañarla,advertirla y evitar sus lágrimas
procuraba besarla ,yo buscaba allí a cupido
la quise cerca,pedí una noche en sus oídos
la miré por dentro,veía fuego y sopló el viento.
Me descubrió romántico y barroco
pensó bohemio y un poco solo,más no valía.
Me dijo gracias a los ojos
si no encuentro mi inocencia buscaré tu habitación
le dije tal vez te acuerdes de mi cuando crezcas y él no abrace tus llantos
entonces será tarde.
Éramos dos y quedé tan sólo yo.
Y no sé, no sé, no sé...
ResponderEliminarGenial. Sin más.